
Fabricio Oberto nació el 21 de marzo de 1975 en Las Varillas, Córdoba. Sacrificado desde chico, su exitosa carrera como basquetbolista la forjó a base de esfuerzo.
Su sueño comenzó a los siete años en el Club Huracán de su pueblo, pero empezó a tomar forma real en 1993, cuando llegó a Atenas. Fueron cinco temporadas y un título en el equipo cordobés, en 1998, antes de partir a Grecia para dar sus primeros pasos europeos en el Olimpiakos.
Sin grandes actuaciones, un año después recayó en España en el Tau Cerámica, y ésa fue la explosión: un título local y su fichaje en el Pamesa Valencia, donde se consagró a nivel continental en la Copa Uleb.
Y de ahí, en 2005, con 30 años, consiguió lo que siempre soñaba de chico: la NBA. Su primer equipo, encima, fue al lado de su gran amigo Manu Ginóbili, los San Antonio Spurs, con el que se coronó en 2007. Luego, tras ir perdiendo protagonismo en el plantel, firmó su traspaso a Washington.
Pero lo más rico de su carrera, sin dudas, es la historia en la Selección: integrante clave de la Generación Dorada, fue parte del inolvidable equipo que consiguió la plata en el Mundial de Indianápolis 2002, el oro en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, el cuarto puesto en Japón 2006 y el bronce en Pekín 2008.
Con la celeste y blanca debutó a los 20 años en 1995 y jugó cuatro Copas del Mundo, en 1998, 2002, 2006 y 2008 en Turquía. Todo un récord a nivel nacional.
Fundación de Fabricio Oberto, comedor “Caritas contentas” de Villa Libertador
El comedor nació el 4 de febrero 2001, en plena crisis económica de la Argentina. Un grupo de padres, preocupados por el hambre que veían a su alrededor, motivados por los muchos desocupados y muchos niños se acostaban sin tomar siquiera una tasa de mate cosido, pusieron mano a la obra.
Fue entonces cuando decidieron cortar la ruta que atraviesa Villa Libertador en forma de protesta y de anuncio de lo que iban a hacer: un comedor comunitario, que no dudaron en llamar “Caritas Contentas”. Y rápidamente aparecieron 180 niños que empezaron a comer y desayunar todos los días.
Fueron muchos años de trabajo hasta que, gracias a la ayuda de la mutual Unión Eléctrica, pudieron obtener un salón propio, recién el 19 de septiembre del 2005.
Actualmente en el comedor se sirven 120 platos de comida diarios, y no es mucha la ayuda que recibe, ya que sólo cuenta con la de Unión Eléctrica, la de Fabricio Oberto y la de la empresa Kolector.
Para el que desee ayudar, puede hacerlo vía telefónica (156-48-8959) o por e-mail (romidiaz99@hotmail.com) consultando por Daniel Deveraux. Las principales necesidades que tienen es la de un horno tipo pizzero y una sobadora, ya que es inminente que renueven la cocina con la que, día a día, alimentan a más de un centenar de chicos.
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