
Hugo Orlando Gatti nació en Carlos Tejedor, Provincia de Buenos Aires, el 19 de agosto de 1944. Histórico arquero del fútbol argentino, siempre se destacó por su excentricidad en el puesto. Lejos de limitarse a defender el arco, tenía la costumbre de salir a cortar el juego fuera del área, utilizar los pies e incluso llegar a ejecutar saques laterales. También se caracterizó por una fuerte autoestima y una notable verborragia. Debutó en Atlanta en 1962, donde jugó 38 partidos hasta que fue transferido a River en 1964. En el Millonario disputó 77 encuentros, alternando en Primera con el mítico Amadeo Carrizo, hasta que se fue a Gimnasia de la Plata, donde atajó 244 partidos entre 1969 y 1974. En 1975 se incorporó a Unión de Santa Fe por expreso pedido del director técnico Juan Carlos Lorenzo, cumpliendo con todas las expectativas generadas. Esa gran temporada marcaría definitivamente el comienzo del éxito en su carrera, ya que al año siguiente, el Toto asumió en Boca y pidió a Gatti como primer refuerzo. Tras duras negociaciones entre los presidentes de ambos clubes, el Loco desembarcó en la Ribera. En el Xeneize, donde a aún hoy es ídolo, ganó cinco campeonatos, incluidas dos Libertadores y una Intercontinental. Su retiro llegó a fines de los ‘80 de una manera que ni él se esperaba. El 11 de septiembre de 1988 Boca arrancó un nuevo torneo jugando en La Bombonera frente al Club Deportivo Armenio. Nada hacía suponer que ése sería el último partido de Gatti. Pero promediando el segundo tiempo, el Loco salió a cortar un pase largo, erró el cálculo y la jugada terminó en el único gol del partido. El entrenador José Omar Pastoriza le quitó la titularidad y puso al recién llegado Carlos Fernando Navarro Montoya. De esa manera, Gatti no volvió a pisar oficialmente una cancha de fútbol. Con la Selección jugó 18 partidos y estuvo en el Mundial de Inglaterra 1966. Fue titular durante gran parte del proceso que desembocó en Argentina 1978, pero renunció a integrar el plantel mundialista por un problema en una de sus rodillas. Actualmente, Gatti vive en Madrid, España, donde hace colaboraciones para diarios y radios deportivas, además de comentar partidos de fútbol.
La Fundación Pupi nació en 2002 a raíz de la crisis que vivía la Argentina. Javier Zanetti, desde Milán -donde juega hace casi dos décadas-, empezó a ver las carencias de las familias y cómo esto afectada a la niñez. Y fue por eso que, junto a su mujer, Paula de la Fuente Zanetti, se decidió a hacer algo para cambiar la realidad.
En un principio, con un grupo reducido de benefactores y adherentes (si querés sumarte y ser parte, entrá a www.fundacionpupi.org), la Fundación Pupi empezó ayudando a unos 40 chicos, pero que rápidamente se incrementó. Hoy ya son ciento ocho los niños y niñas de esas características, que junto a sus casi setenta familiares, participan activamente en la búsqueda de un camino para su desarrollo.
¿Pero por qué nació esto? La visión de Pupi es la de una sociedad más justa y fraterna en la que todos sus integrantes tengan iguales oportunidades de desarrollo, sin exclusiones ni marginaciones. Y por eso, lejos de quedarse con los brazos cruzados, decidió enfrentar la problemática de la pobreza y la marginalidad, impulsando el desarrollo de los sectores más vulnerables de la sociedad, con un criterio de integralidad y excelencia en la prestación.
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