Juan Martín Hernández nació el 7 de agosto de 1982 en Buenos Aires y su amor por el rugby comenzó en el club Deportiva Francesa.
A medida que Juani fue creciendo, y siempre jugando como apertura o fullback, su talento y calidad quedó en carne viva. Y, claro, semejante categoría empalagó los ojos de los directivos del Stade Francais, quienes en 2003 lo contrataron para que defienda los colores del París y, así, comience su experiencia en el mundo del rugby preofesional.
En el club de la Ciudad Luz, Hernández tuvo destacadísimas actuaciones, convirtiéndose en uno de los jugadores más mimados por los hinchas.
En 2004 y en 2007, y con Juani como figura, el Stade Francais obtuvo el título del torneo francés. Además, en 2005, terminó como subcampeón de la exigente Copa de Europa.
En su currículum, Juan Martín Hernández acumula muchísimos premios. En 2006 fue elegido el mejor fullback de Francia por el diario L`Equipe y también obtuvo el Olimpia de Plata. Un año más tarde, en 2007, fue declarado como el mejor apertura del mundo por la International Rugby Board. Pero eso no fue todo en dicha temporada, ya que también fue elegido como el mejor jugador del torneo francés por el diario Midi Olympique y volvió a quedarse con el Olimpia de Plata, galardón que también levantó en 2008.
Con la camiseta de Los Pumas, el Mago, como le dicen, debutó el 27 de abril de 2003, frente a Paraguay, por el Campeonato Sudamericano. Los argentinos ganaron ese partido por un soberbio 144 a 0.
A partir de dicho encuentro, el romance de Hernández con la celeste y blanca no se cortó más, representando a la Argentina en dos Mundiales: Australia 2003 y Francia 2007. Justamente, y luego de su brillante actuación en esta última RWC, el Mago fue nominado por la IRB a mejor jugador del año, aunque el premio quedó en manos del sudafricano Bryan Habana.
Actualmente, Juani es jugador de los Natal Sharks de Sudáfrica, club al que se incorporó en 2009.
El objetivo de la Fundación Enrique Alberto Pichot es fomentar, promover, difundir y apoyar proyectos de desarrollo, orientados a organizaciones, comunidades o personas carenciadas en lo económico, social y cultural.
La Fundación Enrique Alberto Pichot, ubicada en el partido bonaerense de Presidente Derqui, centraliza su ayuda en tres áreas: económica, social y educacionalmente carenciado. En especial destina sus esfuerzos en la comunidad indígena de los Tobas, y en particular en los niños que la habitan.
En estos momentos, en la Fundación Enrique Alberto Pichot, que es presidida por Agustín y coordinada por Horacio Pichot, se están desarrollando diversas actividades enfocadas en la capacitación para el aprendizaje de oficios, con la única idea de fomentar la cultura del trabajo.
En coordinación con el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, la Fundación impulsa un plan de ampliación y mejora de casa para los integrantes de la comunidad toba, con el claro objetivo de que cada uno de ellos posea una viviendo digna.
Para que esto suceda, cada familia de la comunidad presenta un listado con los materiales necesarios para la construcción de las casas, los que son supervisados por un arquitecto que colabora con la Fundación. Con este procedimiento, ya muchas familias de la comunidad toba cumplieron el sueño de tener su propia vivienda, situación que alimenta el orgullo y la autoestima de cada uno de ellos.
A nivel educativo, la Fundación se hace cargo de los costos de los chicos de la comunidad toba, quienes concurren al colegio Santa Ana. Esto sucede desde el año 2003, y la colaboración implica la compra y distribución de libros, útiles y todo tipo de materiales escolares.
Además, la Fundación posee un programa de recreación e inserción, no sólo proporcionando entrenamiento, sino también formación en los valores de la solidaridad, el trabajo en equipo, el autocontrol y la disciplina. También la ayuda se centra en que la comunidad reciba la suficiente información para nutrir los conceptos y herramientas que permitan su definitiva inclusión social.
En cuanto a la salud, la Fundación se encuentra diseñando un programa médico que se adapte a las necesidades de los sectores asistidos. Mientras esto se concreta, médicos colaboradores son los que se ocupan de los casos puntuales. Hasta ahora, y entre otras cosas, se han efectuado controles oftalmológicos y la Fundación se hizo cargo de los anteojos y las distintas intervenciones que debieron practicarse.
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