
Marcos Di Palma, nacido el 10 de diciembre de 1972 en Arrecifes, provincia de Buenos Aires, no tuvo muchas opciones para elegir en cuanto a su futuro: Marquitos es el menor de cuatro hermanos, todos pilotos, y el hijo del legendario José Luis Di Palma (ya fallecido), quien empezó con la dinastía de los autos. Por eso su destino ya estaba marcado.
El Loco (apodo que heredó de su padre, por su parecida manera de ser) empezó de chiquito a correr en kartings y poco a poco fue extendiendo su pasión.
En 1995, tres años más tarde de haberse consagrado campeón en Supercart, debutó en la máxima categoría nacional, el Turismo Carretera, a bordo de un Dodge GTX. Pero rápidamente, y a pesar de nunca haber ganado un título, se hizo referente de Chevrolet, incluso tanto como los multicampeones de la marca como Guillermo Ortelli y Christian Ledesma.
En 1999, Marcos incursionó por primera vez en dos categorías al año, al debutar también en Top Race. Y en 2003, además, se inició en Turismo Nacional. Sin embargo, a pesar de haberse expresado en reiteradas oportunidades sobre su rechazo a correr en el TC 2000, ese mismo año debutó en la segunda categoría del país al volante de un Chevrolet Astra. Y, también en 2003, subió por primera y única vez al podio, en el tercer lugar.
En 2005, con la implementación del campeonato de Top Race V6, volvió a esta categoría y abandonó el TC 2000 y el Turismo Nacional. Pero en 2006, luego de 15 años defendiendo los colores de Chevrolet, Marcos Di Palma se decidió y se cambió a Torino.
Fiel a su estilo, lo hizo a modo de protesta por el reglamento técnico de la ACTC, que perjudicaba a las coupé Chevy. E incluso llegó a obtener una victoria luego de mucho tiempo.
En 2009 Marcos Di Palma se retiró del Turismo Carretera para dedicarse exclusivamente al Top Race y convertirse en el Show Man de la categoría. Allí, le rinde honores a su padre y a su apodo de Loco con increíbles piruetas con un Chevrolet Vectra especialmente preparado para este espectáculo.
El comedor abrió sus puertas el día 3 de marzo de 1999, en Arrecifes. En ese entonces, su fundadora, Rosa Ocampo, tenía una hija llamada Paula, que hacía tres años que padecía cáncer de útero y que, lamentablemente, se la terminó llevando el 8 de noviembre con tan solo 20 años. Paula, 15 días antes de que esto sucediera, le dijo a su mama que a ella le gustaría tener un comedor para darles alimento a niños y ancianos. Por supuesto Rosa aceptó el pedido de su hija y, dos años después a su muerte, comienza, sola, pidiendo a pedir una colaboración en casa y negocios. Con los productos que recibía, ella cocinaba para alimentar a los primeros chicos y ancianos que se acercaban a su casa.
Hoy en día, en su comedor almuerzan y meriendan los fines de semanas entre 30 y 60 chicos. Y por suerte ella ya no se encuentra tan sola, pero obviamente las necesidades económicas continúan existiendo.
Gracias al programa de Marcelo Tinelli, llamado Bailando por un Sueño, el emprendimiento de Rosa se fue haciendo dentro de Arrecifes, porque una de las bailarinas, la Niña Loly, representó al comedor en el conocido certamen.
Si bien esta situación mejoró un poco la calidad de vida dentro del comedor, la carencias continúan siendo muchas. ¿Cómo se puede colaborar? Donando alimentos, remedios, ropa, mantas y materiales para agrandar el lugar.
Contacto: Sra. Rosa Ocampo.
Tel. 0247815512512/ 02478454767
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